No importa si es cualquier cosa, una tarea de escuela, un proyecto empresarial, un cuadro, un ensayo, una obra, una melodía, una investigación, no importa que sea, siempre te encuentras ante un abismo.
Sabes lo que quieres hacer pero no sabes como hacerlo no obstante si lo sabes y es posible que lo primero ya no lo sepas.
Es un miedo tenue, dulce, particular, que se traduce en vueltas y vueltas por el estudio, el laboratorio, la habitación, por el edificio, por la calle, en la mañana y por la noche. Días sin ducha, comida basura, sexo sin sentido. Un miedo que poco reconoces y que te paraliza igual que cuando cuelgas de la cuerda de una montaña y no sabes que camino seguir.
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